
(hola!)
Esto no es un poema. Para recordarlo dos veces.
Una mujer que escribe es peligrosa para otros.
Es peligrosa cuando se va.
Porque se va siempre sola.
Y una mujer sola es siempre una mujer que despierta sospechas.
Una mujer que escribe se va.
Lejos.
Se va, por ejemplo, a África.
Y cuando está en África y decide escribir... vuelve a irse, esta vez a América.
Una mujer que escribe es una mujer que escribe, piensan los más tímidos.
Y los que no lo son tironean de su manga
para que suelte el lápiz
para que entorne sus dedos
hacia ellos
hacia sus pelos lacios.
Una mujer que escribe se va a Africa y luego a Indochina.
Y sabe que nunca -de ninguna manera- transigirá.