domingo, octubre 10, 2004

Gouache, découpée y Tusche

Les demoiselles d´ Avignon. (1907)
Pablo Picasso Posted by Hello
Caminando por Schlosstraße llegué al Museum Berggruen. No era casualidad, yo estaba buscando encontrar el museo que este buen señor - Bergruen- armó gracias a su (enorme) colección particular. En verdad el museo en sí importaba nada. Picasso und seine Zeit (Picasso y su tiempo) era el objeto de toda mi atención, esa tarde fría.

Pocas cosas se efectivamente sobre Berggruen. El viejo tenía una galería en París, en la década del ´20, más o menos. (Apenas se entra al templo, se leen los afiches de por entonces, anunciando muestras, auspiciando publicaciones). Es decir, el señor era un mecenas. En ningún sentido este tono es despectivo, porque bien que hicieron falta, a pesar de todo. Pero además, Berggruen fue amigo de Picasso y acaso por eso su colección, que no es pequeña, es en buena medida sobre el artista malagueño.

Entonces, la parte de Picasso (1881-1973) - la más extensa- queda aclarada. Ahora, la parte que concierne a "... y su tiempo", la resumieron con la obra de Henri Matisse (1869-1954) y Paul Klee (1879- 1940). (Los paréntesis son aclaratorios, espero).

Entrar a una sala y a otra, subir un piso, descender... era absolutamente increíble estar ahí. Otra vez el rollo del aura, pero - maldita sea!- es que una vez que se lee (aunque sea un poco, aunque sea a medias) a Benjamin, Adorno y Horkheimer, ya nada vuelve a ser lo que era.

El período azul, el período rosa, el cubismo, la escultura más tardía... todo estaba ahí. La versatilidad derramada. El trabajo cotidiano, el oficio. Los años en París o Barcelona. Sus mujeres. Dora Maar. El aguafuerte. Los estudios preliminares.

Destaco Femme se coiffant - 1906- (La mujer que se abraza - o algo así), una escultura en bronce; Tete de femme (Fernande)-1909- (Cabeza de mujer), también en bronce; Feuille d´ètudes - 1897 !!- (Hoja de estudios); y Estudio para Les demoiselles d´Avignon, no se por qué. O sí. Yo andaba con mi anotadorcito, como siempre, y cuando el corazón me latía más rápido y más fuerte de lo normal, yo anotaba el nombre de la obra, en un intento ridículo por apresar ese momento y esos latidos.

También ahí me enteré - qué ojo, Caro!- que Les demoiselles d´Avignon fue una obra cumbre en la que confluyeron numerosas influencias, entre las que cabe citar como principales el arte africano e ibérico y elementos tomados del Greco y Cézanne. Bajo la constante influencia de este último, y en compañía de otro joven pintor, Georges Braque, Pablo Picasso se adentró en una revisión de buena parte de la herencia plástica vigente desde el Renacimiento, en el ámbito de la representación pictórica del volumen: fue el inicio del cubismo.

Mirando, sintiendo, aprendiendo y de golpe y porrazo: las tapas que realizó Matisse para las revistas Cahiers d´Art y Verre, en tinta china y gouache decoupée en cartón. Como un advertencia: tenemos que guardar copias de las tapas de Cocú y los fliers de Alterarte, pensé. Sonaba gracioso, pretencioso en ese momento y en ese lugar. Pero lo hago y lo reitero porque también nosotros estamos dando pasos pequeños, dejando huellitas -no en la historia del arte, que suena muy alto, sino- en algunos espacios tanto más modestos.

Algunas páginas a propósito:
http://www.abcgallery.com/P/picasso/picasso.html
http://www.picasso.fr
http://www.musee-picasso.fr
http://www.moma.org


4 comentarios:

Jorge dijo...

No sé si lo conocés y, en ese caso, lo recordás… Hay un “Autorretrato” de Picasso, también de 1907, un poco anterior a “Les demoiselles d´Avignon” y, por supuesto, al “Estudio para Les demoiselles d´Avignon”. Ese autorretrato está en la Národní Galerie; cuando vayas a la hermosa Praga (que sólo imagino) no dejes de visitarla. Para mí es en ese autorretrato donde la representación pictórica del volumen empieza a revolucionarse, respecto de la renacentista. Es el protocubismo. Por supuesto que para los conocedores, esto que sostengo está fuera de los cánones ortodoxos.
Me gusta pensarlo así… También porque en él hay una cierta aplicación al yo; como un culto. Picasso contribuyó, con mucho de su obra y su vida, a una especie de estética yoica (… se me escapaba decir “egoísta”). Tal vez es absurdo lo que digo; una interpretación herética. Sin embargo, en el autorretrato ya desaparece la perspectiva, se quiebran ciertos volúmenes de las estructuras corpóreas (hasta la sofocación) –que pasan a ocupar todo el espacio- y también triunfan los colores apagados y neutros, los de tierra, jaqueando cromatismo impresionista y el uso sensitivo del color de los fauvistas.
Picasso, en ese magma que es el autorretrato, consagra y celebra al yo ocupando la totalidad del espacio. Por supuesto que estas son sólo intuiciones de contemplador arbitrario, acaso como cualquier contemplador, que se consume en el escalofrío y la aceleración cardíaca de su arbitraria experiencia estética.
Pequeña comparación, como de paso, la tuya con las tapas de Cocú y los fliers de Alterarte. Sí, suena gracioso y muy pretencioso; casi arrogante. Pero con un dejo significativo de intuición y sabiduría. No me refiero tanto a la materialidad de las tapas de Matisse. Me refiero a otra cosa:
“… y su tiempo”, decías… Poco después de esas obras de Picasso, Georg Simmel acuña esa idea revolucionaria sobre la socialidad. No es tanto el yo su centro, sino la representación y condensación, en lo pequeño de las sociedades (en gestos y prácticas ínfimas de la cultura), de la totalidad compleja de la sociedad. Un punto, un nodo, en el cual convergen y se dan y adquieren sentido (y se significan mutuamente) lo grande y lo pequeño. Es otro punto de mira. Un punto de mira sobre la cultura donde ya no habría aura, ni background, sino múltiples formas de la “investissement” cultural (inmersión en la cultura e inversión en ella, a la vez).
Tengo otra fe (exagerada), otro culto diferente al de Picasso. Creo que las tapas de Cocú y los fliers de Alterarte, sin pretenderlo, condensan las nuevas coordenadas de “… su tiempo”. Son nodos de socialidad. Son una pequeña imagen, una ínfima (pero total) representación del espesor de una cultura en una sociedad depredadora. Rinden otro culto; un culto acaso insignificante pero universal a la vez: son el testimonio existencial de otros modos de amar la vida; con el yo, pero más allá de sus propias limitaciones. Y la cultura es –como decía Günter Rodolfo Kusch- una estrategia para vivir.
Ya te lo dije, querida Caro: locuras de un contemplador arbitrario!!!

Anónimo dijo...

boludeando... pasé(é) por Zinzia, el blog de Cynthia. ¡¡Qué lindo diseño!!
... y qué envidia... soy tan ignorantecito que no puedo armar un blog, aunque insistas.
jor

Caro dijo...

Qué decir! Las palabras que nos regaló Goliche valen, para mi, la existencia misma de esta bitácora. No exagero; es una inmensa alegría (casi un honor, señor) que el comment supere el post (la idea misma del post!)

Entre la arrogancia y el egoísmo no voy a ninguna parte pero, advierto, me empieza a aterrar saber que lo puedo perder como visitante, en cuanto tenga su blog.

Anónimo dijo...

no te preocupes, Caro. Vos sabés que tengo poco tiempo, pero el tiempo vivido, de maneras múltiples, es lo más. Y vivido hoy (tiempo digital). Y siempre habrá tiempo para pas(e)ar por acá.
(Extrañas web-fuerzas me fanaron el Goliche!!!)