martes, julio 18, 2006

apuntecitos al empezar el día

Nuevos ataques de Israel y Hezbollah en una frontera incendiada

Ascienden a 300 los muertos por el tsumani en la isla de Java

El paso del tifón "Bilis" deja casi 200 muertos en China

Irak: al menos 43 muertos al explotar un coche bomba

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Acá te dejo otros apuntes, no al empezar el día, sino al terminarlo. No son míos, ciertamente, pero son otra mirada posible de la realidad.

"Salida del sol: 7:22 / Puesta del sol: 16:28
Salida de la luna: 19:04 / Puesta de la luna...
Nivel del agua en el Havel y el Spree...
Hace 20 años se estrelló un caza soviético cerca de Spandau, en el lago Stossen.
Hace 50 años, fue la olimpíada.
Hace 200 años Blachard sobrevoló la ciudad en un globo aerostático.

¿Y hoy? En el lago de Lilienthal alguien ha aminorado el paso y ha mirado a sus espaldas, en el vacío.
En la oficina de correos, alguien quería acabar para siempre. Pegó sellos especiales en sus cartas de despedida., uno en cada una, y luego en Mariannenplatz habló con un soldado americano, en inglés, por primera vez desde el colegio, y además con soltura.
En Plotzensee, un preso, antes de tirarse de cabeza contra el muro, dijo: “Ahora”.
En el subterráneo, el conductor, en lugar del nombre de la estación, gritó de pronto: “Tierra de fuego”.
En Rehbergen, un anciano leía La Odisea a un niño. Y el pequeño oyente, que había dejado de parpadear...

Y tú, ¿tienes algo que contar?

Una viandante, que cerró el paraguas en medio de la lluvia, y se dejó empapar.
Un colegial, que describía a su profesor cómo crece el helecho de la tierra, y el profesor sorprendido.
Una ciega, que palpó su reloj al sentir mi presencia...

Es maravilloso vivir sólo en espíritu día tras día, para la eternidad. Atestiguar sólo lo espiritual de la gente. Pero a veces me hastía mi existencia de espíritu. Ya no quisiera este flotar eterno, quisiera sentir un peso que anulara en mí lo ilimitado y me atara a la tierra.
Poder, a cada paso, a cada golpe de viento, decir “ahora”, “ahora” y “ahora”. Y no más desde siempre y para siempre. Tomar el asiento libre en una partida de cartas. Ser saludado, aunque sólo fuese con un gesto.

Siempre que hemos participado ha sido sólo en apariencia.
Nos hemos dejado dislocar la cadera en peleas nocturnas, en apariencia.
Hemos capturado un pez, en apariencia.
Nos hemos sentado a las mesas, hemos bebido y hemos comido, en apariencia.
Nos hicimos asar corderos y servir vino, allá en las tiendas del desierto, siempre en apariencia.
No pido engendrar un niño o plantar un árbol, pero ya sería algo, de vuelta a casa tras un largo día, dar de comer al gato como Philip Marlowe. Tener fiebre, tener los dedos negros de leer el periódico, fascinarse no sólo por el espíritu sino, al fin, por una comida, por la curva de una nuca, por una oreja...
¡Mentir como respirar! Sentir, al andar, que mi esqueleto anda conmigo.
Intuir, por fin, en lugar de saberlo todo.
Poder decir “Ay” y “Oh” y “Ah” y “Ja”... en lugar de “Sí” y “Amén”.

Alguna vez poder fascinarse por el mal. Andando entre los viandantes, atraer a todos los demonios de la tierra y al fin expulsarlos al aire. ¡Ser un salvaje!

O sentir al fin lo que es quitarse los zapatos debajo de la mesa y estirar los dedos del pie así, descalzo...

Quedarse solo. Dejar que las cosas ocurran. Permanecer serios. Sólo podemos ser salvajes mientras permanezcamos serios.

No hacer otra cosa que mirar, recolectar, testimoniar, preservar. Permanecer espíritu. Mantener la distancia. Mantener la palabra.




Estoy seguro de que alguna vez viste Las alas del deseo de Win Wenders, Caro. Tomalo como una invitación a volver a verla.

c. dijo...

Qué película! (dolorosamente bella).
Gracias por esto (no había leído nunca partes de diálogos de películas, qué novedad) y la por la invitación. Y por estar.