viernes, abril 06, 2007

¿Amapola es nombre de mujer?

una abstinencia satisfecha (al menos).

mañana voy a hornear pan.

el mejor modo de contar la ficción es vestirla de realidad (p.a.)

invierno con edredón.

Uma dessas noites
Tudo vai embora
...

(no podés estar bailando un viernes 11.40 am).

quiero un sari.

las lluvias pasadas mataron a tres plantas del balcón.

qué NO se podía comer hoy? (juá).

un viaje no del todo digerido: levantarse cualquier día y acordarse de cualquier cosa.

a veces es: ¡menos mal que no tengo cámaradigital!

tengo que hacer compras.

8 comentarios:

jorgehue dijo...

una abstinencia es precisamente no satisfacer algo. La insatisfacción, sin embargo, puede ser satisfecha (“surplus repression”, Marcuse dixit).
Qué malentendido el de la abstinencia como “NO comer algo” (como esa otra idea de abstenerse del sexo).

A veces contar la realidad nos acostumbra al disfraz de la ficción.
Pero no sé si sabés: tengo una cámara nueva. Y lo que miro siempre está distorsionado: ya es ficción. Pero no importa; el pan, cuando lo amasaste, no es otra cosa que una ficción.

c dijo...

era un experimento: escribir pelotudeces (que voy pensando) mientras trabajo. lo primero es de la madrugada y lo último de pasado el mediodía.
¡yo sabía que alguien iba a poder vincular los fragmentos inconexos(todos)!

jorgehue dijo...

me di cuenta que ibas agregando frases (pelotudeces).
¿hiciste el pan?
y, de todos modos, si algo vinculé, mi propia vinculación es sumamente inconexa (pero me da gusto poder commentear en tu hermoso blog)
ah! y no lo olvides: hay muchas historias de perros niniúferos, que son los que más se endemonian.
besón
j.

c dijo...

hice el pan. perdí muchas cosas en el camino MENOS la mano para amasar. dijeron que está riquísimo.
y no me jodas ni en chiste con demonios que demasiado tengo con la casa... no sabés.

jorgehue dijo...

las casas julianalvarezcas se endemonian??
no importa: llamamos a benedicto y todo solucionado (él es muy amigo de los demonios)

g dijo...

Aprovecho el resquicio, la fisura, la fugaz brecha interdimensional que se abre como un accidente para cerrarse seguramente de inmediato, sólo para decir que hoy me siento un extranjero, y que hoy me duele soberbiamente saberme tan inevitablemente extranjero, de esos que quisieran que no se les note, pero que parecen llevarlo escrito en la frente, ese de aquí no es, dicen algunos, sapo de otro pozo, dicen otros, pero no hace falta que nadie diga nada, porque él se sabe ahora y siempre condenado a sentirse perdido, nowhere man, sitting in his nowhere land, aunque nadie le diga nada, que de todos modos lo peor es el silencio.

No dejes fisuras abiertas, querida, salvo que no le tengas temor a las corrientes de aire, pero ya se sabe lo malas que ellas pueden ser para la salud de quienes las padecen, en serio.

¿Amapola? Sí, claro que es nombre de mujer e insisto que bien podría ser ese tu nombre. Es más, yo ya no creo que te llames Caro, Ami, dear, las cosas por su nombre, pelotudeces son estas que escribo yo, aunque en realidad más que pelotudeces debería decir barbaridades, que así es como se denomina la expresión de los bárbaros, calificativo que a su turno les calzaba a aquellos que, por ser extranjeros, no hablaban la misma lengua que los nativos del lugar donde así eran llamados.

Hoy necesito un exorcismo, pero nada podría hacer benedicto conmigo, en serio, no hay peor cosa que los demonios que se instalan dentro de uno, carajo, no hay modo de cerrar la puerta y tirar la llave a la alcantarilla, cosa que siempre se puede hacer en cambio con una casa.

c dijo...

con una casa tomada.

g dijo...

las casas siempre están tomadas, caro. lo que marca la diferencia, ante nuestros ojos, es que estén tomadas por otros o por nosotros.

tal vez algo parecido pasa con la gente. no lo sé. hoy no tengo cómo saberlo. la puerta está cerrada y yo del lado de la calle.