lunes, junio 08, 2009

(...) si renunciamos al uso libre del espacio público renunciamos a encontrarnos entre diferentes, nos resignamos a vivir arrinconadas y arrinconados, aisladas y aislados en nuestros espacios privados que lentamente se convertirán en jaulas, en celdas. (...). hemos hecho de la calle nuestra más desafiante palestra política. Allí públicamente y sin dolor quebramos nuestros miedos. quebrar nuestros miedos da paso a un hecho profundamente transgresor cual es el de elegir fluir nuestras emociones en la calle: enamorarnos sin precaución, hacer amistades sin precaución, pedir ayuda sin precaución, dar ayuda sin precaución, besarnos y reír y bailar en la calle sin miedo ni precaución. les aseguro que es más importante recuperar cada una de estas cosas que transitar en la calle con la seguridad gris de que no te robaré la billetera.


maría galindo
en La virgen de los deseos
mujeres creando

1 comentario:

flor dijo...

Excelente cita, C.
Genia total.