(...) Es decir, en el seno de la sociedad se generaban posibilidades y opciones de democratización política, pero tales condiciones de posibilidad no se tradujeron en condiciones de realización. Por cierto, la suerte de la democracia argentina hubiese sido otra de haber habido condiciones de realización de, por lo menos, una acción conjunta de radicales y socialistas - en tanto fuerzas partidarias de la democracia política- contra la dominación oligárquica. Sin embargo, la historia no se desplegó en tal dirección en la Argentina moderna. Por el contrario, unos y otros se abroquelaron en posiciones intransigentes, mutuamente descalificadoras. Por cierto, no se trata de una novedad: toda la cultura política argentina se construyó, desde el momento inicial - la revolución de 1810- conforme a la lógica de la guerra, que concibe la confrontación en términos de amigo/enemigo y produce acciones para eliminar al disidente, antes que la lógica de la política, para la cual es necesario contruir una arena donde puedan dirimirse los conflictos sin apelar al aniquilamiento físico del otro.
waldo ansaldi
la trunca transición del régimen oligárquico al régimen democrático.
la trunca transición del régimen oligárquico al régimen democrático.

