viernes, abril 24, 2009

(...) costumbres regulares... todo se reducía a esto...pero¿sabe usted, señor Brul, que es un crimen imponer a los niños un horario que dura dieciseis años? El tiempo es un engaño, señor Brul. El tiempo real no es mecánico, no está dividido en horas iguales..., el tiempo de verdad es subjetivo..., se lleva dentro... Levántese a las siete todas las mañanas... Almuerce a mediodía, acuéstese a las nueve... y no tendrá nunca una noche suya... no sabrá nunca que hay un momento en que, al igual que la marea deja de bajar y se queda un instante inmóvil antes de volver a subir, el día y la noche se mezclan y se funden, y forman una barra de fiebre semejante a la que forman los ríos cuando desaguan en el océano. Me robaron dieciseis años de noche...
(...) mire, señor Brul, mi punto de vista es simple: mientras exista un lugar en el que haya aire, sol y hierba, tenemos la obligación de lamentar no estar allí, sobre todo si somos jóvenes.
(...) Desde hace generaciones y generaciones se intenta hacer creer a la gente que un ingeniero o un sabio son hombres de elite. Pues bien, yo me río; y nadie se lleva a engaño - excepto los que pretenden formar parte de esa elite-: señor Brul, es más dificil aprender a boxear que aprender matemáticas. Si no, habría en las escuelas muchas más clases de boxeo que de aritmética.


Boris Vian
la hierba roja

1 comentario:

Haru dijo...

"mientras exista un lugar en el que haya aire, sol y hierba, tenemos la obligación de lamentar no estar allí" Auch...