miércoles, octubre 06, 2004

El miedo del barrio

"...dicen que en este valle,
los duraznos son de los duendes..."
durazno sangrando-Spinetta


En el barrio donde vivo, aquí en Berlin, hay casas unicamente. Casas grandes, luminosas y con jardín. Y los jardines están sumamente trabajados: flores, arbustos, buzones de correo, bebederos para pájaros, y, sobre todo, enanos de jardín! No se bien por qué lo hacen: hobby? demasiado tiempo libre? ahuyenta- espirítus? Porque la lista no se termina ahí: hay muchos otros objetos decorativos: garzas y sapos (casi todos de cerámica), espantapájaros, carretillas con calabazas, ... Lo que más miedo me da, es que, sobre todo ese conjunto kitsch, se percibe la dedicación de los vecinos. Posted by Hello

4 comentarios:

Toro dijo...

Mi tía aplicó una enana de jardín en el parque...todavía me cuesta conciliar el sueñod espués de verla...temible!

Anónimo dijo...

yo tenía un enano de jardín... monstruoso... diabólico... lo quite y no sé dónde quedó. tal vez se fue solito a una casa en el q lo valoren mas. tal vez llegó a alemania: el paraíso de todo enano.
si lo ves, mandále saludos de mi parte.
mai

Jorge dijo...

En mi ciudad, hace muchos años, hubo un episodio bastante insólito con los enanos de jardín. Incluso con la enanas.
No lo voy a contar pormenorizadamente, pero de repente empezaron a desaparecer. En el pasquín de mi ciudad se publicaron noticias durante meses sobre el asunto. A veces en primera plana, junto con las boludeces que decía Alfonsín y las maléficas ideas pergeñadas por Menem. Si alguno lo recuerda, de allí salieron los horribles Enanitos verdes.
Se tejieron innumerables conjeturas. Algunos decían que los robaban. Otros afirmaban verlos por las noches, saltando las cercas y huyendo a velocidades increíbles. Otros que había quienes los acopiaban para revenderlos. Tal vez hubo un nada enano negocio con los enanos. Unos pocos, aseguraban que los enanos estaban desconformes con el clima.
Ahora que pienso, a lo mejor se escaparon a Alemania. Algunos dicen que en Berlín hay hasta convenciones de enanos y enanas, grandes asados en que los enanos, según dicen, asan ranas y las comen con una ensalada de perejil. Allí, dicen, hacen espectaculares orgías que duran días enteros.
Escapar a Alemania es el anhelo eterno de todo enano; no en vano Mai dice que ese es su paraíso, y no esta ciudad cuadrada donde vivo, que encima ni siquiera hay contenedores para clasificar la basura. Acaso a los enanos los tapó la basura, quién sabe cuál fue su suerte. O, tal vez, fueron miserablemente a parar al contenedor de Restmüll. Nunca se ha sabido muy bien dónde clasificar a los enanos.
Propongo hacer una genealogía de los enanos. Ya varias veces he escuchado es hipótesis: el paraíso de los enanos está en Alemania, más precisamente en Berlín. De allá vienen; allá van. Por acá, sin embargo, no se los ve más en los jardines, tan simpáticos como eran.
A los que sí hemos podido ver caminando y pontificando por nuestras calles, es a otro tipo de enanos. En estos días anda uno, descendiente de aquellos enanos alemanes, que se llama Blumberg.
(Por suerte hay otros enanos como los que ve Caro todos los días en su barrio, y además esos ojos para mirarlos)

...no me llegó ninguna postal... mmmmmmmm

Caro dijo...

cada día que recorro el barrio tengo menos dudas: Goliche, Mai... han venido para acá! Tienen la impronta argentina, la sonrisa ladeada y un poquito de nostalgia en la mirada. Ellos saben que este es el paraíso - aquí se sienten contenidos y hasta tienen gremios y sindicatos- pero no pueden evitar extrañar un poquitín.